Diciembre, 24 de 2007 Querida Tsunade: Vieja, yo se que siempre la hago pasar las mil y un rabietas, que siempre que me ve trata de ignorarme, pero al escuchar mis cometarios siempre hace que salga volando por lo aire y que mis heridas sean el doble. Puede que no sea el mejor ninja del mundo por ahora, me conociste hace años, como el niño gritón que soñaba tener tu puesto, pero ya lo tienes y no te lo pienso quitar por ahora ¡Dattebayo! Siempre me grita y me dices que no le diga Vieja u otras cosas que no tengo que hacer, pero recuerda que soy así y en verdad me gusta verla enojada. Se ve tan linda, me recuerda a Sakura-chan cuando pelea conmigo, tienen un carácter demasiado parecido y eso hace que mi vida me la pase siempre semi-inconciente o con un gran dolor de cabeza. En verdad eres una de las pocas personas que haces que me sienta a gusto aunque se la pase agrediéndome todo el tiempo. Cuando estoy con usted o con el ermitaño pervertido me siento feliz, contento. No me siento solo. Siento ese calor que nunca en mi vida habia sentido, que es el calor de una familia. Para mi usted es como mi madre. Si mi madre estuviese viva estoy seguro que seria como usted, estricta pero muchas veces muy dulce. Se que me cuidaría igual que usted lo hace y se que así como usted ella quiere lo mejor para mi en todo momento aunque yo creo que es muy injusto, porque no me dejan hacer las cosa que quiero dattebayo. Creo que fue el destino el que hizo que un papelillo con su nombre saliera el día que decidimos hacer este intercambio. Yo tenía muchas ganas que fuera usted o mi Sakura-chan y aunque no fue mi dulce flor de cerezo, fue usted, mi madre. Esta es otra navidad más que no me siento rechazado, otra navidad en la que no estoy solo, otra navidad en la que siento que conseguí mi familia. Es otra navidad que paso a su lado y eso es lo mejor que me ha pasado en la vida. Yo solo espero que me comprenda y sepa todo lo que usted significa para mí. Además de ser mi rival por el puesto que tiene, es mi mejor amiga y una madre para mí. Daré mi vida por ti, solo para estar completamente seguro que estarás bien. Oiga vieja, usted sabe que no soy bueno con las palabras, espero que esto le haya gustado y que al menos una sonrisa suya me haya robado. Le deseo una Feliz Navidad De su hijo adoptivo Naruto.
Aún no sé como hemos podido llegar hasta este punto. Nunca pensé que algún día escribiría una carta como ésta y mucho menos, a ti.
Seis años atrás éramos simples desconocidos, compañeros de clase. Recuerdo nuestros primeros días como grupo de tres, con el maestro. Eras tan pesada y yo tan estúpido. ¿Quién me iba a decir que iba a terminar enamorado de ti? Suena tan imposible. Pero hemos sido tan felices…es tan injusto que todo tenga que terminar así… Nuestro amor era igual que los días de primavera, efímeros pero intensos, como la pura felicidad. Podríamos haber llegado más lejos, pudimos intentarlo. Pero todo se tuvo que estropear. En mi vida todo tiene que terminar mal siempre… Puedo entender que es el amor y entender que va y viene, que no se puede controlar, que no puedes obligarte a amar, pero, ¿por qué tuvo que pasarnos a nosotros? ¿Tan difícil era amarnos para siempre? Ahora me es tan difícil sostener esta situación. Ser como dos extraños que nos cruzamos a diario. Mirarte y no poder tenerte es tan duro. Ser como dos desconocidos que quedan en el olvido. No puedo soportarlo. Yo sigo enamorado de ti y tú aún sigues sin saber si lo has estado durante todo este tiempo. Pero yo se que me amaste y que yo te amé. Lo sé. Y no entiendo como te atreviste preguntarme si te quise alguna vez. Eres injusta conmigo y contigo, y aún no sé porqué. Ayer nos cruzamos otra vez y como dos extraños más, continuamos nuestro camino, como si nada hubiese en nuestro corazón. Pero yo no consigo olvidar lo que tú me diste alguna vez. Y no podrás obligarme a olvidarte sin más. Luché por ti con toda mi alma y me entregué, y ni así quisiste ser sincera conmigo. Y aún sabiendo que me mentías, no te dije nada, y seguí amándote…¿por qué? ¿Por qué lo hiciste? Yo lo sabía y tú aún seguías negándote que lo nuestro se había acabado, pero ¿por qué? Si tú le amabas a él, ¿por qué jugaste más conmigo? Me dijiste que yo era todo lo que deseabas en un hombre. Te lo di todo. Comía en las palmas de tus manos y aún así, aquí estamos, diciéndonos adiós. Sólo dime una cosa, ¿Por qué te enamoraste de él? Aunque ya no espero respuesta a esta carta y es mi última despedida, dado que no tengo valor de decirte adiós en persona, espero que lo leas y sepas lo mucho que te has perdido. Y que si alguna vez fui injusto contigo, que me perdones. Sólo deseo que mi recuerdo en ti sea el mejor de todos. Sé que no soy perfecto, pero también sé que te ame con toda mi alma y no me merecía éste final. No deseo tu desgracia y por ello lamento comunicarte en estas fechas, desde esta pequeña misiva, que pienso ir a por mi hermano y que no descansaré esta navidad hasta verle muerto. Si antes tenía motivos para matarle, ahora tengo fecha para hacerlo. Siento en lo más profundo de mi alma que tuvieses que enamorarte de él. No sé como aún te puedo amar con el daño que me estas haciendo… Me despido para siempre, mi pesadita cereza. Sasuke Uchiha
Konoha, 24 de Diciembre. Naruto Uzumaki: ¿Te acuerdas de mí?. Soy Hinata Hyuuga. Sí, ya lo sé. Han pasado ya cincuenta largos años. No sé que ha sido de ti, pero me he enterado que aún sigues vivo gracias a Sakura que me lo ha informado. Esta navidad, después de tanto tiempo, me he decidido a darte un obsequio. Seguro pensarás: “¿qué obsequio?”, pese que con esta carta no llegó paquete alguno, pero déjame decirte, a través de mis más humildes palabras, que el obsequio se encuentra escrito en esta hoja. Realmente te puede parecer patético, pero mientras hoy miraba los copos de nieve caer sobre el césped como finas plumas, he visto, entre medio de todo ese manto blanco que ahora cubre Konoha, una flor cuyos pétalos azul zafiro me hicieron acordar a tu mirada. Cuantos años de mi vida anhelándola, pidiendo al cielo tenerla para mí. Y lamentablemente ese momento no se dio, aunque yo, después de cincuentas largas navidades desde tu partida, se me ha hecho imposible olvidarla, olvidarte…olvidarme de ti cada noche, y rezar para tu bien. Sí mi querido. La vida es tan corta, y yo ahora tan vieja, pero con la misma cobardía de adolescente, te declaro, como las palabras me lo permiten mi gran amor. Por lo menos sé, que al confesarte esto, podré ya morir tranquila. Sé que a estas alturas de la vida, tampoco me corresponderás, y que moriré deseando aquel beso que formó parte de mi día a día. Aquel deseo que era lo que me daba fuerzas para levantarme cada mañana y pensar: “hoy puede que Naruto me bese”. Las palabras son escasas para demostrar que te quiero. Si te tuviera enfrente te besaría, te amaría hasta más no poder, hasta sentir que muero, pero ni eso alcanza para demostrarte lo que te amo. He caído en el abismo gracias a este amor, y no me arrepiento de amarte, porque gracias a esto, sigo viva, siempre con la esperanza viviente de volverte a ver. ¿Volverás?. Seguro ni tú lo sabes. Estás a kilómetros de distancia y yo como una tonta, mientras mis familiares decoraban el árbol navideño y preparaban los faroles para Noche Buena, estaba encerrada en mi habitación, bajo la escasa luz de una vela, con el fuego de una estufa a mis pies, escribiéndote. ¿Y sabes qué?. Siempre que pienso en ti, me invade una gran tristeza. Estoy sola, Naruto. Nunca me casé, ni tuve hijos. Soy una anciana solitaria imbécilmente enamorada de un amor imposible…estoy sola, porque esperándote se me fue la vida…y se seguirá yendo. No sé si estas casado o no, si tienes hijos o nietos, no me interesa. Ni siquiera sé si te llegará esta triste carta. Ya que, a la suerte y verdad de una paloma mensajera que lleva esta carta atada en su cuello y ha sido lanzada bajo la áspera nieve, viaja buscándote y no sé si te encontrará…o morirá en el camino como la esperanza de tenerte alguna vez. Solo sé que por lo menos intenté decirte lo que te amo, y aunque esta carta nunca roce tus manos, me siento orgullosa de haberme desafiado a mí misma, y ahora ya más calma solo te deseo una feliz Navidad…amado mío. Se despide, Hinata Hyuuga
22 de diciembre de 2007 Por lo general la gente empieza diciendo: ¡Hola! ¿Qué tal estas? o con un queridísima:… y ese tipo de cosas, pero ya sabes… yo no soy de esos, tú sabes que soy diferente. Muy diferente. Y, tal vez, sea por eso que me cuesta tanto expresar lo que realmente siento. ¿Cuántas horas para poder escribirte estas cuatro lineas? ¿Dos? ¿Tres? Quizás el problema no es que me cueste, sino, que no quiero herir tus sentimientos, y trato de hacerlo lo mejor que puedo. Lo mas seguro es que cuando esta carta llegue a tus manos yo, ya no este. Y por eso quiero que sepas que aunque intente no pensar en ti, que aunque olvidarte, me es imposible, porque te clavaste muy dentro de mi. Y es que cada vez que miro el cielo estrellado, de esta noche fría de invierno, recuerdo que soy adicto a tus bellos ojos y que soy tu esclavo si me miras. Y, probablemente te preguntarás ¿En que se parecen mis ojos a luna? es sencillo, tus ojos y la luna comparten una pureza incomparable. Ahora mismo estoy pensando en lo maravilloso que seria tenerte entre mis brazos, poder abrazarte, besarte y nunca más dejarte ir. Pero se que son sólo fantasias, que nunca se cumplirán. Nunca. Una vez me dijiste que siempre veía el mundo en blanco y negro, sin luz o color; y hasta ahora me doy cueanta de que tú cambiaste todo eso. Pintaste mi vida de colores y le diste luz, y eso te lo agradezco de todo corazón. Y si, fui un idiota al alejarte de mi, te aleje aún cuando te queria cerca. Hoy me arrepiento de haberlo hecho. Me arrepiento completamente de sacarte de mi vida. Me arrepiento de haber escogido el camino equivocado, el de la venganza. Puede que en toda mi maldita vida sólo haya hecho una cosa bien, y de la cual estoy muy orgulloso, he cumplido aquella promesa de matar al miserable por el cual soy una basura de persona. Mi hermano, aquel que tengo aquí mi lado, tan frío como esta triste tarde de invierno. Puede que en esta batalla no haya salido del todo victorioso, se que ese no le volvera hacer daño a nada, ni a nadie. Miles de gestos, miles de palabras hoy se vuelven en mi contra, se que no me porte bien contigo, pero ¿me merecia este final? ¿sin ti? Quizás si, pero es algo que quiero que respondas tú... Espero que puedas perdonar a un hombre que sólo la muerte le hizo darse cuenta de lo importante que es el amor. Adiós, mi querida Sakura. Att: Sasuke Uchiha.
A Uchiha Sasuke: No sé muy bien cómo empezar; quizá sea porque ahora te veo todos los días. También era así en la Academia, pero ahora no es igual. Ahora te veo a diario, y estoy junto a ti, aunque nos acompañen Naruto y Kakashi-sensei. He pensado las palabras mil veces; es más, todas las noches, desde que tengo memoria. Pero a la mañana siguiente las olvidaba, como si el sueño las absorbiera y si hiciera con ellas. Si las apuntaba, no servía de nada. Y es que nada más verte mis labios se cerraban automáticamente; por más que lo intentaba no podía hablar. Y entonces tenía que guardarme aquellas palabras, enterrarlas en lo más profundo de mi ser. Pero hoy es diferente, ¿sabes? Quizá estas palabras tengan más fuerza que yo misma, y por eso luchen por salir. No lo sé, pero a veces pienso que es así. ¡Pero tengo tanto miedo! Miedo a no ser correspondida, a que me odies, a que no quieras volver a verme. Miedo a perderte. Y sin embargo, hoy es diferente, ¿sabes? Hoy es distinto. Hoy esas palabras están más vivas que nunca, y luchan por liberarse. Esta ha sido mi primera misión en invierno; probablemente sea la tuya también. Esta tarde hacía mucho, mucho frío. Soplaba un viento helado, y Kakashi-sensei nos invitó a entrar en una cueva. Entonces empezó a nevar. Seguramente sepas que en Konoha no suele nevar mucho. Yo nunca había visto nevar, hasta esta tarde. Me lo habían descrito muchas veces, y yo lo había imaginado otras tantas, pero es algo que hay que ver para saber de lo que se trata. Tú estabas sobre la fría pared de piedra, y te habías quedado dormido. Naruto jugaba a pintarte cosas en la cara, hasta que yo intervine. Ese tonto, a veces me tiene tan preocupada... Mientras le quitaba el pincel de entre los dedos, te miré fugazmente. Tu aspecto hace intuir en los demás una persona fría y segura de sí misma. Pero, ¿sabes?, cuando duermes pareces un niño...como Naruto y como yo. Eso me ha dado seguridad. Eso ha hecho que las palabras rompieran un poquito más mi barrera. Naruto y Kakashi-sensei han ido a inspeccionar el fondo de la cueva. A mí me han dejado aquí, a la entrada. Ha sido entonces cuando me he sentado a tu lado y he comenzado a escribir esta carta. Me ha recorrido una sensación de paz, una agradable corriente de calor, inundando mi alma. Hubiera deseado prolongar ese momento hasta el infinito, estar así, a tu lado, para siempre. Entonces he pensado que, si realmente es eso lo que quiero, he de decirlo. Por eso escribo esto. Por eso las palabras al fin han vencido. Vuelvo a mirarte; sí, duermes como un niño. Alguien que necesita protección y, en el fondo de su alma, la pide a gritos. Quisiera protegerte para siempre, eso he pensado. Y entonces lo he comprendido. El amor no significa que alguien te ame. El amor significa amar. Porque es más importante amar que ser amado. Ahora lo he comprendido, ahora lo sé, las palabras me lo han dicho. Por eso yo te amaré, aunque tú no me ames. Por eso lucharé por ti, reiré contigo y lloraré a tu lado. Cuidaré de ti, te ayudaré si de verdad me necesitas. Estaré a tu lado si tú lo pides. Nada de esto me va a costar, porque si tú eres feliz, yo también lo seré. Si tú sonríes, nada más ha de preocuparme. No te diré nada de esto por ahora, sin embargo. Lucharé por tu felicidad, sí, pero tú no lo sabrás de mi boca. De eso has de darte cuenta tú mismo. Estas palabras servirán de juramento. Me recordarán lo que debo hacer a cada momento, a cada instante. Debo terminar esta carta sin demorarme más. Oigo las voces de Kakasi-sensei y de Naruto, seguramente ya vienen. Ya he excavado un pequeño hueco. No tardaré en llenarlo. Allí esconderé estas palabras, pero no su significado. Siempre las recordaré. Siempre sabré que aquí están esas palabras; las palabras que hablan sobre cómo amarte, enterradas en la nieve, donde ya siempre yacerán. Se despide, Haruno Sakura.
Feliz Navidad Itachi: Estas son las palabras que llevo tiempo queriendo llevar más allá de mi mente y de mi corazón. Estas son las palabras que más necesitaba darte, pero no son las que más mereces. Las que sí lo son, continúan mi misiva: Siempre te consideré el culpable de mi tristeza. Culpable por echar por tierra la infancia de Sasuke, haciendo que no apreciara lo mucho que los demás lo queríamos. Culpable por formar parte de Akatsuki y tener la misión de herir a Naruto. Culpable, simplemente, por ser lo que eres. Pero ya me he dado cuenta de todo... Tú no eres el culpable de este sentimiento gris que atormenta mi corazón, tú únicamente eres culpable de mi desesperación. Tú eres el que ha causado que no sea capaz de dormir sin visualizar tu rostro en mis sueños. El que me ha motivado a entrenar incansablemente con el único objetivo de acabar contigo. El que me ha hecho fuerte física y mentalmente, y a la vez, creando una contradicción, el que ha debilitado mi corazón. Itachi, te odio sin conocerte, pero también debo decir que, aunque aceptarlo me haga llorar, te amo conociendo tu historia. Criminal oscuro, de sentimientos corruptos y negro corazón, tú te has convertido, sin yo saber cómo, en el dueño de mis sentimientos. Éstas son las palabras Itachi, que como he dicho merecías oír. Sí. Las merecías desde, hoy hace cuatro años. El día de Navidad en que te vi. Sólo estuviste ante mí un instante, pero tu presencia quedó marcada en mi alma, dejando una huella imborrable. Hoy, esos cuatro años después, te escribo esta carta. Esta carta que nunca llegará a tus manos, porque nunca tendré coraje para enviarla, y que, como la que redacté el año pasado, y el anterior, y el anterior, arderá en el fuego de mi hogar, ya que albergo la esperanza de que alguna de estas misivas, al arder, reduzca a cenizas también mis sentimientos. Te amo Itachi, aunque no tú no lo sabes, y posiblemente nunca lo sabrás. Sinceramente tuya, despiadado asesino: Sakura Haruno.
Para Asuma Hola. ¿Cómo se encuentra? Últimamente las cosas por aquí se han puesto muy problemáticas, toda la aldea de Konoha se ha puesto en movimiento, debido a los movimientos de los otros akatsukis y también a naruto que no se queda quieto. Y me tienen de un lado para otro, realizando misiones complicadas y teniendo que soportar a todos los chicos de la academia. Ahora que lo pienso no sé como nos soportabas y nos entrenabas tantas horas. Recuerdo aquella vez que nos conocimos, y todo el humo de cigarro se nos metía en los ojos y nos dijiste que no entrenarías muy duro, yo siempre estaba quejándome, pero para ser sincero me divertí mucho. Ya no tiene de que preocuparse, se acuerda del bosque en el cual fuimos a entrenar,……..esa vez Chouji e Ino estaban peleando, que problemáticos son ese par. Todo comenzó, porque Ino le dijo que estaba muy gordo y Chouji se enfadó jejeje….. y no pararon de discutir hasta que fue la hora de almuerzo. Después de todo era la única forma de calmar a Chouji. Bueno no le dije en ese momento, pero ese bosque es de mi familia y en este yace en las profundidades ese tipo………………………… Mi padre es muy bueno en el shogi, aún no he podido ganarle. Algunas tardes en las que no tengo misiones, solemos jugar shogi bajo las nubes, es muy relajante. Intente fumar uno de sus cigarros, pero no me acostumbré, supongo que ver las nubes es mucho mejor. Chouji, aunque no lo crea ha bajado unos cuantos kilos, tal vez sea porque ya nadie le invita a comer barbacoa. Se ha vuelto muy fuerte y siempre seguirá su ejemplo……………………………………………………………………………. Ino sigue tan problemática como siempre, no logró entender a las mujeres, se enojan sin razón alguna y te culpan de todo. Ella sigue ayudando a su madre en la florería, sólo que cuenta con menos tiempo debido al gran número de misiones que ha aumentado. Hablando de mujeres problemáticas, Temari, si, la de la aldea de la arena, me han asignado muchas misiones con ella, ya me basta con todas esas misiones, y encima tengo que realizarlas con esta mujer, y valla que es problemática, no deja de gritar y quitarme la tranquilidad. En cambio si tuviera a una mujer como kurenai-sensei sería diferente. Esta gringa atolondrada y loca sólo hace que me duela la cabeza. Aún me faltaban muchas cosas que aprender de usted. Tal vez en un futuro logré entender más a las mujeres. …lo extraño mucho, las tardes tranquilas en las que jugábamos shogi, los entrenamientos matutinos, las misiones ninja, el humo de su cigarro, ha sido una gran ejemplo a seguir como ninja y como persona y me ha enseñado lo importante de ser quien soy y lo que debo proteger, este futuro, lo que representa konoha, un deseo ardiente de pelear por quienes quieres. Ya no tiene de que preocuparse, yo me encargaré de todo…………….siga protegiendo konoha como siempre lo hizo………………………… Shikamaru
Querido Itachi: Hoy está nevando, mañana será navidad. Al caminar por las calles de esta pequeña aldea, y viendo los hermosos adornos y las luces de navidad, recuerdo la época en que nos conocimos, realmente fue muy fría, hubo una gran masacre, los miembros de Akatsuki mataron a mi familia y a muchos otros aldeanos en una época donde cada familia estaba reunida celebrando la navidad; Cuando venían por mí, tú me salvaste, no sé qué viste en mí, pero me acogiste y me llevaste contigo, no dejaste que nadie me tocara, y ni siquiera tú lo hiciste… yo te odiaba por el simple hecho de ser un Akatsuki. Pasaron los años, y tú y yo sólo nos dignábamos a mirarnos, yo empecé a comprender cada mirada tuya, cada gesto, y sin necesidad de hablar nos entendíamos. Me trataste bien, no me puedo quejar… con el tiempo, ya no sólo te comprendía, empezaste a tener miradas diferentes hacia mí. Itachi, sé que viste en mí algo más importante de lo que eras en ese entonces. En la navidad de hace dos años, me diste el mejor regalo que pude recibir alguna vez, me hablaste por primera vez, y eso no fue todo, me pediste que fuera tu esposa y yo me sentí tan feliz, tendría nuevamente una familia. Ahora que estamos de regreso en mi antigua aldea, tuviste que cambiar tu apariencia para que no te reconocieran, pero sólo conmigo volvías a ser tú mismo, sólo conmigo empezaste a sonreír, dejaste Akatsuki por mí y me trajiste al lugar que me vio nacer, al lugar que extrañaba y sólo tú lo sabías, me conocías perfectamente y me complacías en cuanto podías hacerlo, empezaste a trabajar como un aldeano a pesar de que tu orgullo en un principio no te dejaba. Todo fue por nosotros. Una vez me confesaste que habías dejado que mataran a tu clan, te dio miedo impedir a aquel que se transformó en ti y cuando aquel tipo huyó, tú quedaste como culpable, además de que ahora tu hermano te odia fuertemente por ello y sólo desea tu muerte, pero lo único que quieres es su perdón, aún tienes una pequeña esperanza de que él te crea cuando le cuentes la verdad y te pueda perdonar por ocultárselo todo este tiempo. Te amo mucho Itachi, desde lo más profundo de mi ser y haría lo que sea por ti, hasta buscar a tu hermano y decirle la verdad, pero, ahora no me siento bien, han pasado dos años desde que nos casamos y pues, ya esperamos un hijo, ya no falta nada para que salga, un bebé que poco a poco va consumiendo mi alma, tengo la certeza de que será un ninja poderoso, estoy segura de que posee el sharingan que has dejado de usar… me siento agotada y ni siquiera acabo de escribir, es una locura. Te confieso que no creo que llegue a pasar la navidad contigo, quizás sientas que te faltará algo, pero en mi lugar estará nuestro bebé, él vivirá, de eso estoy segura, y sé que cuidarás muy bien de él… parece que ya te dije que será hombrecito, pues, sí, lo será, y será tan grandioso como su padre, sé que lo criarás como un gran hombre y le enseñarás a proteger a quien lo necesite… yo… yo ya no puedo más… sé que es una carta triste, es la primera que te escribo mi amor, es más fácil decirte todo esto en una carta que cara a cara, sé que tú hubieses preferido que te lo diga, pero el sólo hecho de hacerlo terminaría más rápido conmigo. Y pensar que estás acostado a mi lado en estos momentos y duermes como un niñito que tiene dulces sueños y sonríe de vez en cuando, me encanta verte así… ahora me despido de ti, no olvides que fuiste todo para mí, me diste una nueva razón para vivir, ahora disfrutaré mis últimos momentos en el calor de tus brazos, quisiera seguir viviendo junto a ti, pero ya no es posible, cuídate mi amor, no trabajes tanto para que no desatiendas a nuestro pequeño… y, pues, ya no me queda tiempo así que dormiré junto a ti y trataré de sobrevivir hasta cuando despiertes aunque no prometo nada, pero será tu tarea de sacar a nuestro bebé de mi cuerpo, así que te lo encargo mucho. Aishiteru Itachi-kun Pd: Sería muy cruel desearte Feliz Navidad ahora, pero si te deseo que sea feliz por siempre y que tu sueño se pueda cumplir… Tuya por siempre… Sakura Haruno
| |